RESACA DE AMOR Y DE SEXO
Tu mirada se me clava. No podemos dejar de hablar de cÓmo me pone tu piel firme y suave, como me pone hablar de ello, mirarte con lascivia y saber que puedes ser mío en cualquier momento, cuando yo quiera, te mantendré ahí, mirandome y esperando, esperando una señal para que te acerques y me beses.
Pero aún no, estamos cenando, y con cada bocado sé que cada vez te excitas más. Te levantas por agua, te detengo, cojo tu cintura y te engancho del culo, te bajo el pantalón y allí me la encuentro, turgente, llena, ávida de sexo. Cojo tu pene y lo beso, lo como, lo absorbo, me lo trago, lo chupo como si fuera el manjar más rico del mundo, como si fuera a acabarse, como si fuera la última vez en mi vida.
Te agachas, me tocas, me encuentras, sabes donde está, sabes que con rozarlo me pongo loca, me coges un pecho, me pones la mano en el clítoris y la agitas, me vuelves loca.
Me levanto del sofá, te arrastro hacia la cama, te quito los pantalones, tú a mí los míos, me pongo de rodillas en la cama y te ofrezco mis redondeces. Las agarras como si en ello te llevara la vida, y te clavas en mí, te clavas hasta lo más profundo de mi ser, te clavas una y otra vez.
Me tiras a la cama, siento tu cuerpo apretándose contra mi espalda, y aprietas fuerte, me cojes del pelo, me giro y me besas con pasión y me penetras cada vez más fuerte.
Ya te has ido, te he puesto tan cachondo que no has podido más. Suavemente levantas mi pierna y me giras hasta tenerte frente a tí, me besas los pechos, me chupas, me comes, me acaricias, me frotas, cuánto placer me das.
Te separas de mí, me debes una, te recuestas a mi lado y descansas.
Yo mientras observo mi cuerpo con deseo, la curva de mi cadera, mis mulos, mi monte de venus, mis piernas, mi barriga, mis pechos, me cojo los pechos y me los acaricio. Están suaves y tersos, grandes, mis pezones parecen escarpias, estoy muy muy cachonda, quiero más.
Tu descansas, yo me acaricio el clítoris suavemente y me giro hacia a ti.
Estas boca abajo, me siento encima tuya, mis piernas abiertas se rozan con tu culo, te beso la espalda, el cuello, la boca, poco a poco vas despertando. "¿Quieres que te folle?" me dices, claro que sí, respondo.
Me pongo cada vez más, te das la vuelta y me clavo en tu polla, me muevo sin parar, mis pechos caen encima de tu pecho, te como la boca, me cojes una teta, me enderezo y me cojes el culo, me muevo, atrás y adelante, ritmicamente. Me tumbo encima, dejando espacio entre tu cuerpo y el mío, tú levantas las caderas y me follas, una y otra vez, una y otra vez... no puedes parar. Yo cierro los ojos y me dejo ir, mientras tu me tocas el coño, me acaricias sin parar y me follas. Me voy, el placer, la contorsión, el orgasmo, me retuerzo.
Tú sigues empalmado, esta vez vas a darme de lo mío, me bajo de encima tuya y me recuesto, te pones encima y me vuelves a penetrar, gimo de placer.
Besándome el cuello, los pechos, la boca, te bajas, te acuestas a mi lado, sabes que me gusta que me mires.
Me acaricio los senos, me toco el clítoris una y otra vez, me retuerzo a tu lado mientras me miras y tú te masturbas sin parar, no puedes parar, te tengo cachondo perdido. Te incorporas para verme mejor, ahí me tienes masturbándome con los ojos idos. Tú te lanzas, "qué buena estás cabrona", me besas con furia, no puedes parar.
Te calmas, sigues con lo tuyo y yo con lo mío, me retuerzo y te hablo de mi coño mientras te masturbas, "lo tienes enorme" me dices, y pensando en eso te corres vivo.
Yo sigo caliente, esta noche no puedo dejar de follar, saco del cajón mi vibrador, me lo meto una y otra vez, el delfín que lleva para el clítoris me vuelve loca, me vibra todo, te pones enfermo de verme tan cachonda, te enganchas a mi teta, mientras yo me penetro, me voy otra vez, dios! Me retuerzo de gusto, pero no puedo parar de metérmelo, una y otra vez, una y otra vez. Al rato me calmo. "Pero qué guarra que eres". Lo sé, me gusta, no lo puedo evitar.
Tardo en levantarme de la cama, no puedo casi andar, me falta el oxígeno, el corazón me palpita rápido: esta noche me he emborrachado de sexo.
Me ducho y hablamos, no coordino mis movimientos, estoy muy ciega, sin beber alcohol, sin fumar, sin haber tomado nada.
Me recuesto en el sofá, y me miras, lo sabes, sabes que te quiero. Sabes que tengo resaca, resaca de amor.
La desconocida por todos
XX dijo
Bienvenida al placer de narrar el sexo. Espero que lo disfrutes mucho con tu pareja, que es sin duda lo mejor de todo. Tal vez él lea este post en repetidas ocasiones: en el trabajo, en casa cuando tú no estás, contigo antes de meteros a la cama,... Puede ser el resurgir de una apetencia estancada, si tu pareja es estable, o la forma de mantenerle enganchado si aún no lo es. En cualquier caso, seguro que le gusta.
Gracias por leernos. Incluso me hace ilusión pensar que por ello te has animado tú a escribir hoy esto.
Y si esta narración no es algo ficticio, enhorabuena por la multiorgasmia, es un privilegio no al alcance de todos. Creo que voy a escribir algo sobre ello...
12 Febrero 2006 | 03:16 PM