Cuando me fuí de casa de mis padres tuve que dejar a mis gatos, bueno especialmente a mi Nano, ahora me he tenido que dejar a mi hijo, y digo mi hijo aunque sea un gato porque lo he cuidado como si lo fuera. Mi Tino. Mi gato romano de ahora 4 años, un gato cariñoso, mimado y un poco cabrón, muy digno y muy listo. Como su madre..jajaja..
Intenté llevarlo a casa de mis padres y hubo un encontronazo feo con el Nano que estaba empezando a hacerme otra vez suya y además a mi hermana el dio una alergia que se moría.
Al parecer hay gatos que causan más alergia que otros, y mi gato es especialmente alergénico. Ahora está allí con mi ex, viviendo a sus anchas, zurrándole al perro cuando se pone tonto, zurrandole a su chache (el otro gato de la casa) cuando le da la gana, acostándose por donde pilla y pastando a sus anchas, y así es feliz...pero yo lo hecho mucho de menos.
Ahora el Nano ha vuelto a coger la costumbre de dormir conmigo...y cuando no lo meto por las noches por la mañana me chilla para que le abra la puerta y poder acostarse en mi pedazo cama solitaria de matrimonio.
Esos dos gatos han sido muy importantes en mi vida...hay que ver el cariño que se le coje a estos bichos.

Nano

Tino